"Basada en"... ¡Sí oh!
Salu2,
P.
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Columna periódica, personal y retorcida
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Tengo que confesar que nunca enganché con la poesía. Libros de poemas creo que tengo dos con suerte, uno de ellos es de Neruda y lo tuve que leer en el colegio. Veinte poemas de amor y una escolar desesperada; entendí poco y no sentí nada (shaaa me salió verso). Fría y cuadrada como un cubo de cemento, siempre me pareció que la poesía era demasiado complicada, poco lógica, un conjunto de palabras bonitas que sencillamente no decían nada. Dicho de manera simple: pajera. Los años han pasado y, aunque ya no poseo un prejuicio tan categórico, sigo teniendo poco feeling por ese estilo literario, salvo contadas ocasiones en que se me cruza algún texto que me sorprende por su ironía, humor o cualquier otra característica que lo diferencia del clásico poema mamón - cebollento - pajero - cuático - incomprensible que tengo metido en la cabeza. Es el caso de "El guardador de rebaños" de Alberto Caeiro (Fernando Pessoa), que hace un rato una amiga me leyó sabiendo que me gustaría, tomando en cuenta mis recientes experiencias en directo con el fanatismo religioso que atrapó a mi madre y que ya sabrán me tiene con las pechugas considerablemente inflamadas. Dice:En un medio día de fin de primavera
Tuve un sueño como una fotografía.
Vi a Jesucristo descender a la tierra.
Vino por la ladera de un monte
Tornado otra vez niño,
A correr y a revolcarse por la hierba
Y a arrancar flores para tirarlas luego
Y a reírse de modo que lo escuchen de lejos.
Había huido del cielo.
Era demasiado nuestro para fingirse
La segunda persona de la Trinidad.
En el cielo era todo falso, todo en desacuerdo
Con flores y árboles y piedras.
En el cielo había que estar siempre serio
Y de vez en cuando tornarse otra vez hombre
Y subir a la cruz, y estar siempre muriendo
Con una corona toda alrededor de espinas
Y los pies atravesados por un clavo con cabeza,
Y hasta con un trapo alrededor de la cintura
Como los negros de las ilustraciones.
Ni siquiera lo dejaban tener padre y madre
Como los otros niños.
Su padre era dos personas:
Un viejo llamado José, que era carpintero.
Y que no era su padre;
Y el otro padre era una paloma estúpida,
La única paloma fea del mundo
Porque no era del mundo ni era paloma.
Y su madre no había amado antes de tenerlo.
No era mujer: era una valija
En la que había venido del cielo.
Y querían que él, que solo naciera de madre,
Y nunca tuviera un padre para amar con respeto,
Pregase la bondad y la justicia!
Un día que Dios estaba durmiendo
Y el Espíritu Santo andaba volando,
Él fue a la caja de los milagros y robó tres.
Con el primero hizo que nadie supiera que había huido.
Con el segundo se hizo eternamente humano y niño.
Con el tercero creó un Cristo eternamente en la cruz
Y lo dejó clavado en la cruz que hay en el cielo
Y sirve de modelo a las otras.
Después huyó hacia el sol
Y descendió por el primer rayo que encontró.
Hoy vive en mi aldea conmigo.
Es un niño de risa bonita y natural.
Limpia la nariz con el brazo derecho,
Chapotea en los charcos de agua,
Recoge flores, las disfruta y después las olvida.
Les tira piedras a los burros,
Roba fruta en las plantaciones
Y huye llorando y gritando por los perros.
Y, porque sabe que a ellas no les gusta
Y que a todos les causa gracia,
Corre atrás de las muchachas
Que van en grupo por los caminos
Con tinas de agua en las cabezas
Y les levanta las polleras.
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un consejo, acéptelo y hágase un favor del porte de Júpiter, si fuera tan amable: ni se le ocurra pasar por Osorno. Se lo digo como osornina a la fuerza, condenada a la experiencia de conocer este pueblucho por casi treinta años. Vaya a dejar su plata a otros lados, recorra los lagos, los volcanes, los pueblitos, ciudades como Valdivia, Frutillar, Puerto Varas y Puerto Montt, no venga a botarla aquí. Esta ciudad es una caca. "Ciudad Water" como alguna vez le escuché decir a un veterano lugarteniente con la más absoluta y dolorosa resignación: por nuestra ubicación, los argentinos que vienen desde Bariloche, pasan por acá, cagan y siguen con rumbo a mejores lugares.
Ni siquiera se puede confiar en la gama de ofertas del comercio. Hace unos días necesitaba comprar dos rollos fotográficos blanco y negro. Fui al centro para asegurarme, pero después de preguntar en las principales tiendas del ramo, recién en el quinto intento pude encontrar un lugar donde vendieran. Falabella da pena, traen todo aquello que no se vende en las sucursales del resto del país. Imagínense que la gran novedad en el último tiempo es La Polar. ¿Algún restaurant bueno, pero de los bien buenos? Uno... y apenas. ¿Alguien preguntó por un mall? Pfff qué triste. El único que hay es una simple galería comercial con un patio de comidas más ordinario que flato de mortadela. ¿Vamos al cine?.... ¿A cuál? EL que había lo cerraron el año pasado por falta de público. Quién iba a querer ir, si estaba ubicado al final de una galería "sólo para valientes", y no tenía estacionamiento. Y antes de que me pregunte por algún parque, le digo al tiro que existe uno donde nadie se atreve a pasar después de todas las violaciones, cuchillazos y asesinatos que han ocurrido ahí. Tanto fiambre que se ha pillado flotando en el río... No existe algún barrio bohemio. Nada. Ni teatro. Apenas uno que otro museillo escasamente difundido. Imagínese que Osorno fue famoso más allá de nuestras fronteras por tener una de las casas de putas más renombradas (¿o reputadas?) del sur de Chile: el "Elefante Blanco". En tiempos donde el sexo es uno de los negocios más rentables, acá la regla no se cumple y el popular paquidermo albo tuvo que cerrar sus puertas y despachar a sus chiquillas hace unos dos años. Ni pa tener putas servimos. Por último, si uno pudiera tener esperanza en que la gente de acá es amable, se va todo a las pailas: el osornino es por naturaleza clasista, arribista, resentido y copuchento hasta el hastío.10:14 a.m. 3 Comments
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